viernes, 17 de septiembre de 2010

Un recorrido por los Picos de Europa, primera parte del Anillo de Picos


Bonito recorrido, si señor, duro pero muy bonito, un trekking por los Picos de Europa que repetiré, sin duda, modificando recorridos, no porqué este estuviese mal y fuera necesario rectificarlo, al contrario, porqué ha sido tan intenso y bueno que otras alternativas, que por la lógica de falta de tiempo de cada día (sólo tienen 24 horas) no pueden plantearse, y entre las opciones pensadas, tengo inmente recorrer la llamada ruta del cinc y manganeso que presenta los vestigios de una actividad minera e industrial que llegó a modificar el aspecto natural de estas montañas. Imaginarme las condiciones laborales, humanas y sociales en que tuvieron que llevar a cabo su actividad en aquellos tiempos me mueve a intentar llevar a cabo ese recorrido.

El primer día subimos en los coches hasta el Jito de Escarandi, a 1300 metros de altura, a donde se llega atravesando Sotres, y por la carretera que llegaría hasta Tresviso, encontramos este aparcamiento, área que sirve además como linde entre Cantábria y Asturias, y de donde parten numerosos caminos.

Una vez preparado todo el petate tiramos por la senda que nos llevará al refugio del Casetón de Ándara a 1725 metros de altura, pensé en hacer una subida fácil y tranquila, son sólo algo más de 450 metros de desnivel y un recorrido planificado en muy poco más de una hora. Error mayúsculo, primer día y algunos del grupo estaban lanzados, parecía que se nos iba la vida en la subida que hicimos en cerca de 45 minutos, claro, confiado salí con una camisetita de algodón y llegué empapado de sudor, que le vamos a hacer.

La zona de la Caseta de Ándara, en el Macizo Oriental, también llamado Macizo de Ándara es un fiel reflejo de lo que es un refugio atendido de forma amable, refugio ya vetusto, pequeño, sólo para 20 personas, pero la amabilidad de los guardas te compensa y hace que te sientas a gusto, buena cena y buen desayuno, en la zona restos y bocaminas de la antigua actividad minera.

Al subir, un paisaje espectacular, hacia nuestra izquierda Cantábria, y arriba, el Muro de Mancondíu, a nuestra derecha las Picas del Jou Sin Tierre, ya conocí el Jou en otra ocasión anterior.

El segundo día ya empezaba lo duro, con un recorrido largo hasta el Hotel-Refugio de Áliva y con el objetivo de hacer en el camino el pico de la Morra de Lechugales de 2444 metros de altura, además lo fuimos aderezando con varias subidas en la zona a cual más espectacular como el Grajal de Arriba con sus 2348 metros, pequeña bajada y subida a la Pica del Jierru de 2425 metros, y seguidamente, a la Silla del Caballo Cimero de 2434, cima con unas magníficas vistas del objetivo del día, la Morra de Lechugales, resultado un desnivel acumulado de 1263 metros positivos y de algo mas de 1305 negativos hasta llegar al Refugio de Aliva, que por cierto, tiene esa subidita final que ya te da la puntilla.

Después de salir de la Caseta de Ándara, desde el primer paso subiendo, hasta llegar al Collado de la Aldea, desde allí hasta el Collado del Mojón con sus 2204 metros, que deja a nuestra izquierda el pico de La Rasa del Inagotable con 2281 metros y a nuestra derecha el pico del Grajal de Abajo de 2248 metros, habiendo pasado antes por entre las antiguas minas de Mazarrasa y los pozos de Ándara, poco mas allá subimos los tres picos ya indicados, subidas y bajadas contínuas, los dos primeros el Grajal de Arriba y el Pico del Jierru, en plan pateada y la Silla del Caballo Cimero, dejando las mochilas en la base, con bonitas trepaditas donde, a veces, hay que tirar algo con las manos, y al final la subida a la mole de la Morra de Lechugales, con las primeras trepadas de manos, sobre todo en su paso final de grado III.

La bajada, por el Cueto de las Encinas hasta llegar a los 1440 metros de altura para, desde allí, por un camino interminable subir hasta el Hotel refugio de Áliva (o de Odriozola) ya, a cerca de 1600 metros de altura, propiedad de la Sociedad Regional Cántabra de Promoción Turística.

La cena buena, pero de hotel, no de montaña, y el desayuno algo tarde, pero la ducha y el dormir en cama fue reparador, salimos por el sendero marcado como PR-PNPE-24 para abandonarlo enseguida por una senda más estrecha y pasar junto a la Caseta Real, refugio de caza del rey Alfonso XIII, pasamos y dejamos a nuestra derecha una laguna de desechos de las minas de blenda de las Mánforas, seguimos hacia la Canal del Vidrio, así llamada porqué los montañeses buscaban aquí trozos de galena que quedaban al aire después de las lluvias y que vendían a los alfareros de Palencia, quienes los usaban para fabricar sus barnices . Una canal espectacular a través de las antiguas zonas mineras de blenda (de donde se extrae el cinc), hasta llegar al collado de Santa Ana, una pequeña bajadita y dejamos las mochilas a unos 2350 metros, giramos hacia la izquierda y encontramos la senda que sube a Peña Vieja desde la Vueltona, quizá la ruta más conocida. Subida andando hasta la cima, mucho aire, fotos y bajada por el mismo camino a recoger las mochilas, bordeamos el Pico de Santa Ana, pasamos debajo del Tiros Navarro a nuestra izquierda de 2602 metros, del Tiros Santiago a nuestra derecha de 2445 metros, donde comemos algo a unos 2200 metros. Después de reponer fuerzas arrancamos hacia el cercano Hoyacón de Villa Sobrada a 2167 metros, dejamos a nuestra derecha el Cuchallón de Villa Sobrada y subimos por las las Colladetas a Collada Bonita, a 2382 metros, con una bonita trepada final, dejando a nuestra derecha la espectacular Aguja de los Martinez. La bajada hacia el Urriellu es tremenda, muy vertical, muy aérea, una pedrera de tierrecilla que te hace patinar constantemente, el tiempo es malo y amenaza lluvia, las vistas del Naranjo se pierden entre las nubes, la última bajada dejando a nuestra izquierda el Naranjo y a nuestra derecha la Morra del Caraizoso, una pequeña subidita y ya estamos en el refugio del Urriellu.

Allí, sorpresa, me encuentro con Paco, uno de mis compañeros en el viaje a Leh, que acaba de subir el Naranjo por la Sur de los Martinez, recuerdos y se bajan ya, según comienza la lluvia, hasta pronto.

Cena en el refugio y a dormir, ha sido una buena y dura jornada con un desnivel acumulado positivo de 1347 metros y negativo de 1066, cerca de 11 horas andando.

No puedo dejar de mencionar mi experiencia en el Urriellu, quizá el refugio mejor equipado de todo Picos de Europa, pero núnca me siento cómodo allí, un trato adusto, seco, a veces hasta un tanto grosero, nada comparable a refugios con menos posibilidades como en el que dormiremos esta noche (Cabrones), el de Collado Jermoso o la misma Caseta de Ándara, donde simplemente un trato cordial hace que te sientas confortable.

Por la mañana del día siguiente, desayuno, salida rápida, aún con niebla o nubes bajas, despeja, se vuelve a nublar, así hasta mediodía, en que en la cima de Cabrones nos granizó, nevó, llovió y tuvimos un viento fortísimo. Iniciamos el camino hacia Corona del Raso, a través de una pedrera y una diagonal que nos lleva a la chimenea de la Brecha de los Cazadores, todo ello justo enfrente de la puerta del Urriellu, por el evidente camino dejamos a nuestra izquierda el Neverón del Urriellu con sus 2548 metros de altura, la Horcada del Neverón de 2475, la Torre de la Párdida de 2596 hasta llegar a la base de Torre Labrouche donde nos separamos, unos compañeros suben al Torre Cerredo, el pico más alto de Picos de Europa y otros, tomando inicialmente el sendero que nos llevaría al Refugio de Cabrones, pero girando hacia el Jou Negro, donde está el glaciar del Torre Cerredo, el último que queda en Picos, nos subiremos a los 2553 metros del Pico Cabrones, al bajar del pico, nuevamente tomamos la senda hacia el refugio por el collado a 2320 metros de altura, dejando a nuestra izquierda las agujas de Cabrones, bajando hasta el Jou de Cabrones a 2034, teniendo siempre a nuestra izquierda los Picos de Dobresengros y subiendo algo hasta el refugio a 2144 metros de altura, secado de ropa, cena y partidilla al mentiroso, no es momento de salir, todo está nublado, un día con poco desnivel positivo, 930 metros y 789 negativos, pero duros en sus once horas de caminata y ascensiones.

Hoy nos espera un día duro, salimos a las 08:00 del refugio de Cabrones, aún nublado, desaciendo parte del camino de ayer, bajamos al Jou de Cabrones y subimos al Collado, vemos de nuevo, algo mejor que ayer, los Picos de Cabrones y de Torre Cerredo, pero las cimas siguen ocultas con las nubes, seguimos hasta la collada de Don Carlos. Enseguida dejamos a nuestra izquierda el sendero por el que vinimos ayer y veo el camino por el que, con mi amigo Félix vinimos desde el Tesorero para intentar el Torre Cerredo, bordeamos Arenizas Altas de 2413 metros y aquí, un panorama espectacular, el día se está despejando, vemos el Urriellu y el mar, llegamos al Collado de Caín o de Arenizas Bajas a 2337 metros y bajamos al Jou Grande Cimero a los 2021 metros, seguimos hacia el Picón, lo bordeamos dejándolo a nuestra derecha y teniendo a nuestra izquierda el Tesorero, ganamos altura, ya con alguna que otra trepadita, teniendo frente a nosotros el cordal que forman Torre Blanca de 2617 metros (otra la vez la discusión de cual es el más alto de Cantábria si Torre Blanca o Peña Vieja) Tiro Callejo y el Llambrión y a nuestra derecha, la Torre de las Llastrias. Esta subida es espectacular, llambrias, trepaditas, saltos para evitar simas, neveros y hasta zonas de antiguos fósiles, de cuando Picos estaba cubierto por el mar.

El tiempo vuelve a complicarse, cuando de repente llegamos a un collado y la vista se hace espectacular, abajo el refugio de Collado Jermoso, como visto desde un balcón y la bellísima zona leonesa del valle de Valdeón. ¿Que hacemos, bajamos por aquí directos o hacemos cumbre?, ni pensarlo, hacemos cumbre, trepada hasta la antecima, su gradito III en la trepada, descuelgue por un murete de unos tres metros y arista cómoda hasta llegar a la cima del Llambrión con sus 2642 metros, en ese momento despejado. Hemos acertado, fotos, vistas fabulosas y bajada hacia el refugio de Collado Jermoso, dejando a nuestra derecha la Torre de Peñalba de 2424 metros y a nuestra izquierda el Hoyo del Llambrión, siempre teniendo a nuestra vista el Refugio Diego Mella o de Collado Jermoso a 2045 metros. Nos habían indicado que los atardeceres desde este refugio son espectaculares, mala suerte, vuelve a nublarse, buena cena, buena partida al mentiroso y a dormir.

Pero eso si, si hay un lugar idílico e impresionante en los Picos de Europa, lo es, sin duda, Collado Jermoso. Situado en la zona de Valdeón, en el corazón del Macizo Central, aparece colgado como un nido de águilas a poco más de 2000 metros de altura sobre el valle del Cares en Corona y enfrentado a la majestuosidad de la Torre Santa, se encuentra arropado por la mole caliza del macizo del Llambrión. Cuando bajamos, visto desde el valle, su acceso parece imposible.

Otra vez el mismo ritual, desayuno y a salir, objetivo hoy, el Friero con sus 2445 metros y dormir en Caín. Salimos del refugio bajando hacia las Traviesas de Congosto, un descenso de más de 200 metros, a nuestra izquierda vamos dejando el Llambrión, una trepadita nos hace recuperar cerca de 100 metros hasta llegar a la espectacular Torre de Toribio, otros cien metros de subidita, siempre dejando a nuestra izquierda el Llambrión, cruzamos la vega de Asotín dejando debajo nuestra el lago Bajero y llegamos a la base del Friero, con alguna que otra trepadita, dejamos las mochilas y tiramos hacia el hombro de la antecima, con unas vistas espectaculares hacia Cordiñanes, aquí dejamos los bastones y trepada tras trepada, alguna de grado III, tiramos hacia la espectacular cima, que genial sorpresa, mentalmente despreciaba esta cima y me parece una de las más espectaculares de Picos.

Bajada por el camino de subida hasta recoger las mochilas, allí comemos y descenso por la Vega de Asotín, antes el camino se pierde varias veces, cuidadín de no enriscarse, es mejor tirar siempre hacia el inicio de la Vega y luego bajar que intentar destrepes.

Pedreras hasta llegar al sorprendente y precioso Hayedo de Asotín, bajada por la Canal hasta Cordiñanes en donde parece que a nuestra derecha hay algún precipicio ¡¡¡queeeee !!!, al llegar abajo y mirar atras vemos que hemos bajado por una especie de faja excavada en la roca, espectacular.

En Cordiñanes empieza la primera parte del descenso del Cares y por ahí vamos, pasamos por el Mirador del Tombo, la ermita hasta llegar a Caín donde dormimos en el fenomenal albergue del Diablo de la Peña, total de hoy una bajada acumulada superior a los 2496 metros después de una subida acumulada de 920, error, me puse unos calcetines duros por las "coladas" de los últimos días, mis pies no tienen ampollas, ¡son una ampolla en si!, al día siguiente me voy al cercano Riaño, autobús a León, tren a Villalba y cercanías a Pozuelo, ya estoy en casa.

Que fenomenal semana, que, en sí, constituye la primera parte del Anillo de Picos, la segunda parte la recorrimos en una ruta que denominamos por las Vegas.

Ver las fotos del trekking.