sábado, 28 de agosto de 2010

El mítico Midí D´Ossau


¡Cuantas ascensiones no se consiguen en la primera intentona!, siempre digo que la montaña esta ahí, por tanto se suben cuando se puede y no hay que forzar y jugártela, en Junio del año pasado ya lo intentamos y el mal tiempo no nos dejó tan siquiera intentarlo, dio igual, nos hicimos un fenomenal recorrido, el tour del Midí, una segunda vez, la previsión era tan mala que ni salimos de Madrid, y ayer, al iniciar la primera chimenea, nos cayeron unas gotitas, pero la previsión del tiempo era sin lluvia y así fue, por tanto, coronamos el Midí con algo de frío al principio, bastante viento cerca de la cima, y al bajar, un sol espléndido.

Salimos el jueves, Félix y yo, Fer decidió que no podía venir en último momento, nos turnamos con el coche, aparcamos en el Portalet, a 1750 metros de altitud, ya que teníamos que comprar alguna cosa y no nos apeteció arrancarlo de nuevo, desde allí mismo nos subimos en hora y media al refugio de Pombie a 2032 metros de altura, pasando por el Collado del Pombie a 2135 metros, por una senda amplia y bien señalizada, que en lo alto del collado, tiene una única, y bien indicada desviación hacia la izquierda que nos llevaría a rodear el Midí y hacer su larguísimo tour.

Pasando la frontera con Francia, en la carretera del Portalet a Laruns, a unos 500 metros largos hay un aparcamiento en batería en la misma carretera que te ahorra sus quince minutas de andar, importantes no tanto al ir , sino al volver, normalmente cansado de la actividad.

En el refugio buena cena, dormimos bien y a las seis diana, desayuno, carga de agua en el camelbak (no hay agua mas allá del refugio) y andando. Nada más salir del refugio y pegados al bonito ibón que hay junto al mismo, hay un claro y bien señalizado sendero que atraviesa una penosa pedrera, con muchos hitos, para poco después, convertirse en un evidente sendero que nos lleva, en unos treinta minutos, al Collado de Suzón, subiendo un desnivel de 100 metros y con un muy bonito amanecer a pesar de las amenazantes nubes.

Dejamos a nuestra derecha el Pico de Pombie con sus 2200 metros de altura, de frente bajaríamos para hacer el Tour del Midí y a la izquierda, tomamos el camino que remonta el cordal que nos lleva, en otros treinta minutos, hasta la base del Midí y su primera chimenea, dese este camino las paradas para fotografiar la mole del Midí son una continua tentación.

Ya estamos a 2320 metros de altura, delante de la primera chimenea, la única mención es que está algo a la izquierda de una placa recordatoria de metal, no hay indicaciones ya que no hay clavijas al principio salvo tres al final, nos equivocamos y nos complicamos un poco saliendo un par de metros la izquierda, el paso para recuperar el buen sendero es ya un grado IV+ y además nos cayeron unas gotitas en ese momento que nos hicieron dudar, menos mal que tiré de cuerda y metí un friend con Félix asegurándome desde abajo. La subida normal tiene menos de treinta metros y un grado de III o III+, al terminar la trepada vemos frente a nosotros un anclaje con cordinos que conviene recordar ya que nos servirá para hacer el rápel final en la bajada. Tomamos un sendero que sigue a nuestra derecha, bien señalizado, no hay que perder los hitos, cruza una pequeña canal muy pedregosa y nos lleva hasta la base de la segunda chimenea en unos doscientos metros, hasta llegar a la misma no demoraremos, normalmente, mas de treinta minutos.

La segunda chimenea es muy evidente, con buenos agarres, los mas complicados de grado III, pero conviene no pegarnos demasiado al diedro e ir venciéndonos hacia nuestra derecha, debemos fijarnos en donde se encuentra la equipación para la reunión de la bajada y memorizarlo ya que sino, al bajar, nos será muy difícil localizarla, la subida tiene treinta metros exactos, tuvimos ocasión de comprobarlo al descender, la cuerda de 60 metros nos dio lo justito para el rápel.

Seguimos un sendero con bastante desnivel que, enseguida gira hacia la izquierda por una trepadita con alguna clavijas, sin mayores dificultades, hasta llegar a la tercera chimenea, seguir bien los hitos nos evitará volvernos a equivocar como nos ocurrió a nosotros, iniciando la ascensión a la tercera chimenea antes, bueno, destrepamos lo poco que hicimos mal, seguimos el camino y comenzamos la tercera chimenea, tardamos desde el inicio de la segunda chimenea hasta aquí otra hora más.

La tercera chimenea, con un pequeño y engañoso descansillo a su mitad, nos hace desviarnos suavemente hacia la izquierda hasta que vemos una cruz de metal que no debemos olvidar como referencia en la bajada, la bordeamos, siguiendo el camino, un poco por arriba de ella. Teníamos indicación de una reunión para rapelar esta tercera chimenea al volver, pero no la encontramos, de todas maneras es la más fácil y puede descenderse en destrepe poniendo cuidado.

A partir de aquí, una pedrera descompuesta, con múltiples caminillos que llevan todos al mismo sitio, una antecima, con un pequeño destrepe, una amplia y corta cresta y una fácil trepada final de una veintena de metros que en un total de tres horas y media desde el refugio (incluyendo nuestros pequeños despistes ya indicados) nos deja en la cima de 2886 metros.

Al llegar, ya despejado, con viento, pero con sol, las vistas hacia uno y otro lado son impresionantes, además este pico no forma parte de ninguna cadena, esta solitario y rodeado de valles, los ya conocidos para mí Balaitús, Anayet, Aspe, etc., te hacen recrearte en hacer fotos y mas fotos.

La bajada, entre destrepes y rápeles, se nos hizo larga pero disfrutona, el casco y la cuerda son imprescindibles en esta actividad. Bajada hasta el aparcamiento y desde allí hasta el Portalet unos navarricos se apiadaron de las rozaduras que me salieron en el pie en la bajada y nos llevaron en su furgoneta, cerveza y a Madrid sin parar.

¿Un objetivo? ¿una ilusión? ¿un clásico?, lo que sea, hecho. Y siempre me quedará de esta montaña el recuerdo de una bonita novela y su portada, el Monstruo de Artouste, de Alberto Martinez Embid con la imagen del Midí D´Ossau y sobrepuesto en el fondo de la cara del oso.